Soy Ramón. Palanca, de hacer palanca.
Pasé tres años en consultoría estratégica, resolviendo los cuellos de botella que frenan a una empresa, y ocho años dentro de una marca deportiva que factura mil millones, automatizando el trabajo que nadie ve: producción de campañas, datos de producto, los traspasos entre departamentos que se comen tardes enteras. Las grandes empresas funcionan con esa maquinaria y pueden pagar una planta entera de especialistas para construirla.
La mayoría de las empresas no pueden. Una clínica no puede, un mayorista con veinte personas tampoco, un instalador con tres furgonetas tampoco. Las herramientas se han abaratado. El conocimiento sigue encerrado en las grandes corporaciones.
Por eso fundé Palanca. El nombre resume la idea: tomo la maquinaria que aprendí a construir a gran escala e instalo una versión a la medida de tu equipo.