Dos sesiones de trabajo al mes
45 minutos cada una, por videollamada. No es consejo desde la barrera: construyo el arreglo en directo mientras tú miras.
La auditoría encuentra las horas. El Concierge las sigue encontrando: cada mes arreglamos juntos la siguiente fuga y dejamos el arreglo funcionando. Y entre sesiones, nunca te quedas atascado más de un día laborable.
45 minutos cada una, por videollamada. No es consejo desde la barrera: construyo el arreglo en directo mientras tú miras.
¿Atascado entre sesiones? Envía la pregunta cuando surja. En un día laborable tienes la respuesta, o directamente el arreglo.
Una página con cada automatización de tu negocio: qué hace, qué ahorra, qué viene después. Siempre al día, y tuya.
La primera sesión pone los cimientos. Montamos bien tu espacio de trabajo con IA a partir de tus archivos, tu tono y tu manera de trabajar, para que todo lo demás se apoye en él. Desde ahí, cada mes repite el mismo ciclo:
¿Por dónde se fugan las horas ahora? La respuesta cambia a medida que crece tu negocio, y por eso lo miramos cada mes.
El arreglo con más palanca se construye en la propia sesión, no se promete para luego.
Lo que funciona se vuelve un sistema: documentado, automatizado y en el inventario.
La gracia es que conozca bien tu negocio, y con más de seis clientes eso ya no es posible. Por eso seis es el tope.
Sin gimnasia de contratos. Quédate mientras se pague solo; vete el mes en que deje de hacerlo.
Cuentas, automatizaciones, documentación: todo lo que construyo es tuyo y sigue funcionando aunque dejemos de trabajar juntos.
A los tres meses miramos juntos el marcador. Las victorias tienen que verse, o seré el primero en decirlo.
Una llamada de 20 minutos basta para saberlo. Sin discurso comercial: solo trae la parte más caótica de tu semana.
Reserva una llamada¿Prefieres empezar por algo pequeño? La auditoría es la puerta de entrada.